Cuánto deseo …
Deseo el sabor de tus labios en los que se detiene el tiempo
cuando mi boca besa tu boca.
Deseo la mirada que hace palidecer la aurora.
Noches de… mirar, rozar, acariciar, gozar tu boca .
Sentir tus manos, gozar tu aroma, tu cuerpo… todo tú…
Deseo… tu voz y esas palabras “obscenas”
que ciegan mis sentidos y son el huracán de mi desvergüenza.
Deseo… tus caricias tan personales, que elevan mi calor
y convierten mi deseo en vehemente y apasionado delirio…
Deseo… la agitación, la pasión y el olor a hombre
que dejas esparcido por mi piel… la fuerza de tu abrazo
y esa extraña desesperación que pones al final de cada uno de tus besos…
Deseo… sentir a mi alma bebiendo el aliento de tu boca
y mis labios gustando limón y miel en un trago sin final.
Deseo… mi visión pecadora de tu blanca, sedosa y cálida piel.
Cuánto deseo…
Por. Ángela E. Vera Lefeld, Uguelo

solo amando, se es obsceno… Si, mucho deseo en el escribir!
Bendita escritora!